miércoles, septiembre 12, 2007

6 atrás




6 años atrás no fui a trabajar. Tuve una terrible enfermedad. Ello me permitió ver por T.V. el comienzo de esta jaqueca mundial, que aún no termina.

Lo que parecía el final de "Fight Club" terminó siendo el trajicómico inicio de un "Dr. Strangelove" más ácido, sádico y sútil. La metáfora de las torres y los aviones nos queda clara ahora. No chocaron aviones, sino intereses. No colapsaron torres, sino la armonía entre las diferentes culturas del planeta.

La vencedora en todo esto es la desconfianza. Luego de 10 años de unión, a partir de la caída del muro de Berlín, otro muro nos separa: el del conflicto lucrativo.

Y mientras los ellos pelean su pelea, compitiendo por ser más fundamentalista que el oponente, nosotros, lo demás, nos quitamos los zapatos en las entradas de los nuevos templos -antes llamados "aeropuertos"- y rendimos así tributo a un Dios verde y sediento de temor ajeno.

Falta poco para que Bush haga sus maletas. Bienvenido sea el próximo presidente demócrata de los Estados Unidos (es decir, cualquier inteligente que gane la presidencia americana). Con ese señor fuera del poder, muchas cosas empezarán a mejorar, pero no todo. El caudillo va dejando detrás de sí una serie de "bushitos" sembrados alrededor del planeta.

Ojalá venga pronto ese caudal de ideas, que se genere una sequía de ignoracia que acabe con los Zarcozy y los Chávez (así es! ese es otro "bushito". No se dejen engañar!) y que nos devuelvan la Libertad verdadera. La que no depende del miedo para sobrevivir.

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