miércoles, febrero 20, 2008

La Ciudad como Víctima de la Confrontación Política.

que paso

¿Recuerdan la invitación que posteé la semana pasada, sobre una mesa redonda sobre arquitectura y espacio urbano en el MAAC? ¡Bueh!  Lamentablemente, lo puedo resumir en una sola palabra: DECEPCIONANTE. 

Políticamente hablando, me he definido siempre como una persona de centro, de la línea liberal.  "Libertad, Igualdad, y Fraternidad". Creo en la igualdad de derechos  y de  oportunidades de los humanos ante la ley y el Estado;  pero defiendo el producto del trabajo de las personas.  Es decir, creo en la igualdad de oportunidades, no en la igualdad de posesiones.

Adicionalmente,  puedo decir que no soy ni correísta ni nebotsista. Aplaudo los aciertos de ambos y procuro comentar en manera constructiva sus respectivas equivocaciones.  Eso permite que entre los tres mantengamos una relación de perfecto equilibrio, pues ni el Presidente Correa,  ni el Alcalde Nebot son "dunnistas".

Por ende,  creo que se puede hacer política sin tergiversar los aciertos del oponente.  La política seria se enfoca en las cosas que se pueden mejorar, y no desprestigia los aciertos del contendor.

Pero -en mi caso particular- antes que político,  soy arquitecto, en todas sus escalas. Y soy arquitecto antes que político porque he podido descubrir que la verdadera arquitectura (y dentro de ese termino incluyo también al verdadero urbanismo.  Entre arquitectura y urbanismo no hay diferencias conceptuales, sino de significado) se busca siempre el bien común de todas las partes involucradas.  La política -en cambio- tiende por su propia naturaleza a no buscar el bien común.  Por el contrario, sólo busca el bien de un grupo, de un equipo, de "los nuestros".  Y eso se da en el mejor de los casos,  cuando la política ha alcanzado un nivel óptimo de madurez.  Cuando dicha madurez aún no es alcanzada,   se opta por ver antes "el mal de los otros", antes que el "bien para los nuestros".

Aclaro esto porque fui invitado a una mesa redonda,  titulada "Diálogos sobre la Ciudad y la Arquitectura".  Y aquel evento resultó ser más político que urbano.

Alcancé a escuchar apenas el final de la exposición del sociólogo Gaitán Villavicencio.  Curiosamente,  lo oí oponerse a la idea de dividir el futuro Distrito Metropolitano de Guayaquil en varios Municipios, una posición que me extrañó por parte de él, pero que entiendo como un síntoma de su madurez política.  No me esperaba esa coincidencia con el mencionado sociólogo.

De inmediato procedió Milton Rojas -ex profesor mío y moderador de la mesa redonda- a cederle la palabra al Sr. César Cárdenas.  El Sr. Cárdenas compartió con los presentes sus puntos de vista sobre muchos aspectos importantes sobre la vida en un evento urbano como el Guayaquil. Y yo discrepo con casi todas sus opiniones.  Defiendo el que todos los ciudadanos tengan derecho a una vivienda que les permita vivir de una manera digna;  pero no justifico el arrebato de propiedades que tienen propietario para saciar esa necesidad.  Ahí es cuando el orden político (nacional o regional) debe intervenir,  en el papel de agente regulador y organizador de la distribución y entrega de la vivienda popular.  Conviene que dicha intervención compita con las alternativas que presente la empresa privada.  La competencia beneficia a ambas.

El Sr. Cárdenas se mostró preocupado por las condiciones de vida que se dan en los barrios marginales de Guayaquil. Comparto dicha preocupación. Ya es hora de mejorar la vida de aquellos sectores.  Discrepo -sin embargo- en considerar a Malecón 2000 y la regeneración urbana como los "Grandes Culpables" de que las áreas marginales no tengan servicios,  por ser ambos proyectos los "devoradores" del capital que podría usarse para la tan necesitada implementación de servicios.  El Malecón 2000 funciona, muy a pesar de quienes ven en él un símbolo político a atacar; y muy a pesar de quienes vemos en él muchas fallas en su diseño. El Malecón 2000 da un servicio muy importante a la ciudad: es un espacio público e unitario. A él acuden todos los guayaquileños,  los que viven en el Guasmo,  los que viven en Samborondón, los que viven en el centro, en URDESA, etc. 

Quienes atacan al Malecón 2000  evocan nostálgicamente al "Paseo de las Colonias" de comienzos del Siglo XX.  Soy "centrífugo" (dícese de quién habita en el centro de Guayaquil) desde que nací,  y puedo decir lamentablemente que no llegué a conocer el "Paseo de las Colonias" que disfrutaron mis padres;  por la simple razón que el Malecón comenzó a tugurizarse a partir del traslado de las actividades navieras a Puerto Nuevo,  en los años sesenta.  Durante finales de los años sesenta y comienzos de los  setentas,  la gente evitaba recorrer el Malecón.  Era visto como uno de los lugares más peligrosos del centro de la ciudad.  Ahora,  no discuto la calidad del diseño del  Malecón antiguo,  que permitía una integración visual completa entre la ría y la ciudad.  Uno de los grandes peros del actual malecón es precisamente esa desvinculación visual entre la ría y Guayaquil,  debido a la presencia de los estacionamientos.  En resumen, con el Malecón 2000, Guayaquil ganó un gran espacio público;  quizás el primero de la escala que requería la ciudad.  Este espacio funciona de manera eficiente pagando el precio de cortar el vínculo entre la naturaleza y la metrópolis.  Entre ambos eventos -natural y urbano- se ha insertado un tercer espacio, que hace de "chaperón" y se sienta entre los dos enamorados.

En cuanto a la regeneración urbana,  el problema de la misma no es el que se la haya realizado en el centro.  El problema de la regeneración urbana es que no se la realice en las demás áreas de la ciudad.  La famosa regeneración urbana no es otra cosa que una reinstalación de se los servicio básicos de manera subterránea,  combinada con un tratamiento de acabados en las aceras y accesorios del espacio urbano.  Me parece que esa red de servicios debería ser ya la norma a aplicar en toda la ciudad.  Realizar instalaciones convencionales en las áreas marginales resulta al final un doble gasto,  pues los sistemas de instalación de luz y teléfono por postes están ya catalogados como obsoletos y tarde o temprano serán cambiados.  Se delatan las intenciones políticas de quienes atacan la regeneración urbana,  cuando este tipo de tratamientos urbanos resulta ser nocivo para Guayaquil,  pero plausible en ciudades como Cuenca o Loja.  Entonces hablamos de críticas con dedicatoria personal,  y no críticas a un sistema de instalación de servicios urbanos.

Da la impresión que la oposición enfoca mal sus críticas a la gestión municipal guayaquileña, pues su enojo no está en las obras realizadas,  sino en el mecanismo usado para su realización. La izquierda no está convencida del mecanismo de las fundaciones y del trasfondo ético de las concesiones. Ante ello, opino que la ciudad y sus habitantes se beneficiarían profundamente si se plantearan y discutieran nuevas formas de desarrollo urbano.  Se ataca mucho, pero no se plantean alternativas.

Ya regresando al evento,  en él se presentó el documental catalán "La Lucha por el Espacio Urbano".  En el mencionado filme, se narra la dramática transformación que está sufriendo la zona del "poble neu" de Barcelona. El mencionado sector está perdiendo sus características urbanas tradicionales, para dar paso a la aparición de rascacielos proyectados por los actuales "vedettes" de la arquitectura mundial.  EL documental denuncia cómo se derriban los espacios tradicionales de este sector de Barcelona,  que tienen una tradición obrera de comienzos del siglo XIX.  Los nuevos rascacielos se imponen sobre las antiguas construcciones industriales sin consideración alguna con lo existente.  El nuevo plan del Poble Neu es coordinado por una Fundación catalana llamada "22@".  El foro pretendió aprovecharse de tal semejanza entre los organismos a cargo de la remodelación en Barcelona con la Fundación "Malecón 2000" de Guayaquil,  para atacar las obras realizadas por la misma.  Considero aquello como una forma tendenciosa de halar el agua hacia el molino de los expositores del foro,  pues el Malecón 2000 y lo ocurrido en el Poble Neu no son hechos semejantes.  EN Poble Neu se está arrazando con todo,  donde no sólo existia una definición urbana,  sino donde habías viviendas, talleres y espacios culturales de un evento urbano aún vivo. Para comprender aquel escenario,  imaginen que en Quito se les ocurriera demoler el barrio La Mariscal, para replantear nuevas avenidas y rascacielos.  El caso del Malecón 2000 no es así.  Primero que nada,  en  el Malecón 2000 sólo se demolieron unas instalaciones sin valor histórico alguno,  que pertenecían a la ESPOL y que estaban siendo usadas como estudio de grabaciones por un canal de televisión.  El resto del Malecón era un área verde abandonada, a su suerte. Verde aún por la longevidad de los árboles, que cuentan con raíces profundas (y que no fueron talados en el proceso de replanteo urbano)  Los monumentos de valor siguen ahí;  a lo mucho han sido desplazados unas cuadras.  Los antiguos 17 muelles municipales que habían en el antiguo malecón sólo daban abasto a dos restaurantes,  tres navíos medianos, el bote del cuerpo de bomberos y dos lanchas de transporte fluvial.  A todo eso, sumen la mencionada tugurización del sector.

Ahora, si analizamos al proyecto del Malecón 2000 en sí, como proyecto,  se le pueden hacer muchísimos reparos. Además de haber cortado el vínculo visual entre la ciudad y el río,  no aprovechó para nada el potencial paisajístico de la zona.  EL centro comercial "Bahía Malecón" pudo haber sido una suerte de "tribuna" abierta hacia el río. Así habría sido un lugar con una vista espectacular, paseos llenos de gente y locales con buen nivel de ventas;  además de una construcción de poco consumo energético por la ausencia de aire acondicionado.  Pero,  en lugar de eso,  optaron por hacer algo cerrado, cuyo enclaustro no se compensa con los patios de comida aterrazados.

Otra cosa importantísima, que el Municipio no ha tomado en cuenta es un espacio para muelles.  Los antiguos muelles del Malecón ya estaban perdidos,  a partir del momento en que los vehículos abastecedores de los navíos no pueden usar el Malecón.  Pero se debió considerar la construcción de sistemas de acoderamiento en áreas cercanas a los antiguos muelles.  Guayaquil como urbe no puede perder su derecho al acoderamiento sobre la ría. EL barrio del Astillero y el barrio Cuba deben ser los considerados para la implementación de tales actividades.

Como contraparte sí hay que mencionar que sí hay BASTANTE POR HACER en Guayaquil.  El bienestar no llegará solito a las áreas marginales. Hay que dirigirlo de alguna forma.  Los arquitectos y los urbanistas tenemos en nuestras manos la gran oportunidad de sanar los males urbanos de Guayaquil.  Pero no podemos esperar que nos busquen cual boticarios,  a preguntarnos las posibles soluciones.  Somos nosotros quienes debemos expresar nuestros criterios,  gritarlos como podamos;   a sea en un diario, en una revista, en un blog, o en todos los medios de comunicación que tengamos a la mano. Hay bastante territorio necesitado de ayuda y tantos con ganas de ayudar. Mientras más alternativas se exploren -conceptualmente y en la realidad urbana- más probable será que demos con el bienestar común.

Finalmente,  les relato lo que fue la mesa redonda en sí :pura propaganda política.  Debo haber sido el único presente que no compartía la mayor parte de los criterios expuestos (quienes asistieron al evento y vieron la triste realidad política del evento, se fueron).  Me atreví a incitar a los presentes a que no se queden en la cómoda posición de criticar,  que planteen alternativas.  Un señor con boina me contestó que sí las han pensado,  pero que no las han compartido con las autoridades respectivas "por miedo a terminar como los hermanos Restrepo". A tal comentario, no me quedó más que recalcar que yo mismo he presentado alternativas de desarrollo urbano para varias partes de la ciudad ( sería bueno que nos demos cuenta que Guayaquil es un evento urbano con más de tres millones de personas;  que el Malecón Simón Bolívar no es el único sitio para hacer cosas que beneficien a la ciudad) y que lo máximo que ha pasado, es que le respondan a uno con un "no gracias". No recuerdo haber sido torturado en ninguna de mis entrevistas.

6 comentarios:

Dunn dijo...

Como corolario final, si me parece justo que se mencione un fracaso en la gestión municipl, así como he mencionado sus aciertos: Puerto Santa Ana. Con todo el potencial que tenía, se convirtió en un lugar bonito, pero abandonado. Se delata claramente que no hubo un estudio de mercado para dirigir mejor el proyecto, pues quienes tienen la capacidad adquisituva para compar uno de esos departamentos no están interesados en vivir junto a un museo dedicado a la cerveza, el "Barcelona Sporting Club" y Julio Jaramillo ...o simplemente, no les interesa salir de sus actuales residencias.

Jaime Izurieta Varea dijo...

Uy pana, tenemos para SENDAS discusiones con tantos temas que has puesto... te propongo una lista de email donde podamos incorporar a algunos curiosos exploradores de la vida urbana, artistica y arquitectonica, para intercambiar conceptos e ir creando una masa critica que "rompa los cristales del mal gusto" como bien dice un gran amigo.

Gabriel Costa dijo...

(comentario puesto en las notas del Facebook)

Me gustaría comentar acerca de este encuentro...

1. Me dio gusto ver caras conocidas entre los presentes. Verlos fue una de mis intenciones.

2. El moderador, Milton Rojas, fue mi profesor de Investigación en la U Católica y recuerdo su pasión por la cátedra. En este encuentro, aunque no se metió mucho en política (que era lo esencial para este tema), me molesto como manejo su parcialidad. Me hubiera gustado escuchar más de él acerca de la planificación e investigación urbana.
El video en tono bastante apocalíptico y sensacionalista me molesto más aun. La base sonaba muy interesante, y prometía mucho contenido. En lo personal se dejaron en claro muchas cosas. Primero falta de preparación para el evento y Segundo poca de motivación. Me dio la impresión, que sin desprestigiar a nadie, que la mitad de los presentes no alcanzaban el nivel crítico, profesional o académico que se requería en la sala.
No quiero comentar nada acerca del 3er ponente socialista. Me dio vergüenza escucharlo.

3. La ciudad de Barcelona, como cualquier ciudad europea que mantiene cierto nivel de evolución, se ve sometida constantemente a ciertos cambios de estructura sectorial, tanto económicos como sociales. Ni que decir del generador de estos dos, la planificación. Hay momentos en que, el nivel de experimentación cultural de Barcelona, se lo compara con el laboratorio constante de ciertas ciudades holandesas. O por lo menos su intención es adaptar posturas ya estudiadas por países más desarrollados. Barcelona tiene graves problemas, pues sí. Es comparable, pues no. Mucho de estos cambios necesarios, son estimulados por la gestión monetaria de la Unión Europea para establecer híper-burbujas generadoras de riqueza en dentro de su propio entorno, generando así propaganda turística para el cumplimiento de este macro propósito que conlleva a la creación emergente de otros micro propósitos. Esto pasara siempre ahí y en cualquier lugar del mundo. Solo debemos seguir preparándonos para que cuando nos competa directa y masivamente, sepamos cómo reaccionar. Esos pasos hay que marcarlos día a día.

4. Me quede hasta que hablo John Dunn, ya que es una persona que respeto y congruente con sus apreciaciones. Menciono 2 puntos interesantes, que a mi modo de ver en esa nube de “lag” intelectual eran las más apropiadas.

a. Lo dicho en el punto 3… el hacer y deshacer que nos brinda la historia es un espejo constante del futuro. Va a pasar frecuentemente.
b. El Proponer soluciones a la ciudad siempre es importante, el rechazo de estas solo alimenta el ego para seguir haciéndolas con mayor fervor. El dejar de preocuparse por lo que se ha hecho mal/bien en el presente y concentrarse en lo que falta por hacer. Me dio gusto escuchar eso.
No sé que más se dijo en la sala luego de la intervención de John D., pero no se veía demasiado prometedor tampoco.

5. Espero que hayan más de estos encuentros, porque ciertamente la ciudad nos necesita. Hay muchos muertos en la práctica diaria, profesionalmente hablando, y vendrán más lapidas a continuación.

Es todo, espero que les vaya bien y saber más de ustedes.

Dunn dijo...

No te perdiste de nada interesante, Gabriel, aparte del Señor con boina que aseguró haber planteado muchas alternativas urbanas para Guayaquil, pero que no las decía "por miedo a terminar como los hermanos Restrepo". Creo que la memoria de estas víctimas de aquel abuso ihumano de la autoridad debería ser más respetada; incluso por aquellos que dicen pelear en su nombre, para evitar que se cometan atrocinios semejantes.

Un gusto tenerte en el panel de cometarios, Gabriel.

maria dijo...

tres comentarios:

1. me considero una experta en el tema del malecon pre-2000: en los 60 y 70 pase incontables horas mirando pasar el rio guayas desde las ventanas del departamento de mi tia abuela en un primer piso alto en el malecon (yo se, yo se, se me cayo la cedula con ese comentario pero que se le va a hacer, hay que asumir la edad!). aunque si existia desde entonces la percepcion de que el malecon era peligroso, alli jugue tardes enteras y nunca vi ni escuche nada que senalizara peligro alguno. Lo que si, es que era un espacio ocioso, concebido con la idea de que a los guayaquilenos les gustaba ir a tomar el fresco de la tarde, cuando la realidad era que el aire acondicionado habia erradicado esa costumbre. no conozco el malecon 2000 (solo he estado un par de veces en guayaquil desde que lo construyeron). me parece increible que se siga debatiendo si fue una buena o mala inversion, peor aun con un sesgo populista. era un espacio desperdiciado, ahora es un espacio super utilizado y democratico. los urbanistas deben tener una manera de evaluar la utilidad publica de los espacios publicos, no? ese deberia ser el fin del debate.

2. esto es mas una pregunta, una curiosidad... hace unos anos lei un articulo fascinante que sostenia de que la forma mas eficiente de construir ciudades era para arriba. reducir la extension geografica de la ciudad era la clave para la eficiencia en la entrega de servicios, en el transporte publico, y muchos etcetera. como guayaquil desde hace casi cuarenta esta en fase de metastasis, creo que asi hagan foros todos los dias, no van a poder solucionar ese lio que tienen alli! mi pregunta es: que paso con esos bloques del seguro y otros proyectos de vivienda popular en propiedad horizontal que habia en guayaquil? fueron prosperando como sus propietarios o se lumpenizaron? no sera acaso un modelo que valdria la pena replicar? existe una manera de frenar el que la ciudad se siga extendiendo? se me ocurre hacer un gigantesco parque nacional alrededor de lo que ya esta invadido. expropiando lo que sea a quien sea. en ese pais es anatema cualquier idea que no sea populista. hay de quien le niegue a los pobres la posibilidad de ir a invadir y luego exigir servicios! john: no te envidio el oficio de ladrillero en esa ciudad! peor ladrillero esteta y
anti-politico.

3. mira en el slate.com un lindo slide show del futuro de las bibliotecas publicas. tu blog sobre el malecon me remitio a ese ongoing-debate sobre los espacios publicos como las bibliotecas que tienen que cambiar o desaparecer.

Dunn dijo...

¿Sabes? sobre lo que mencionas respecto a los bloques de vivienda, está ocurriendo algo curioso. Dicho sistema de planificación habitacional ha sido lapidado en esta ciudad durante los últimos 20 años. Se le está dando más promoción a la vivienda unifamiliar; precisamente por las mismas razones que impulsaron los planes habitacionales de los sesentas y los setentas: el interés de los terratenientes locales por lucrar con sus haciendas intertes, conviriténdolas en lotes urbanizados.
A los bloques de vivenda se les tiene mucho miedo. A fines de os setentas se comenzó a usar el término "sick buildings" que reflejaba como la estrechez de dichos espacios alteraba la conduta de sus usuarios. Sin embargo, dicha alternativa ha sido retomada, irónicamente, no por las clases populares, sino por las clases altas; que están cansadas de tener que mantener un patio grande con más empleados que familiares dentro de la casa. En Samborondón se dió una urbanización llamada "Bosques de Castilla" que empezó con esto. El éxito de esta urbanización fue el lograr una gran área púbica, de buena calidad, donde todos pueden pasar sus ratos de ocio. La casa se convierte prácticamente en un sitio para dormir, comer y ver televisión. Tienen ciertos inconvenientes, como en todo lugar. La acústica no es muy buena, y te puedes enterar sin quererlo, de cuándo tus vecinos están en plena bronca, o en plena luna de miel.
Lo que has leído es lo ideal: las ciudades deberían crecer para arriba. En Guayaquil eso no se da por dos cosas, principalmente, la calidad del suelo hace eso más costoso; pero -más que nada- los intereses lucrativos de quienes tienen tierras cerca de la ciudad. Esos son los que hacen que la oferta inmobiliaria sea más horizontal que vertical. SUpongo qu el libro que leíste es "Delirious New York", de Rem Koolhaas. Si no es ese, recomiedo que lo leas; pero como suelo decir respecto a los panteamientos de dicho autor: "máscalo, pero no lo tragues".
Un abrazo a la distancia, Maria. Siempre es un gusto saber de tí.

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