lunes, febrero 11, 2008

Divagaciones: Leyes Inmutables del Arte

En este espacio de Divagaciones sobre el arte, ya se ha expuesto la naturaleza fundamental del arte;  sobre las diferencias esenciales entre el arte contemporáneo y el arte previo al siglo XIX.  Sin embargo,  no se ha dejado especificado cuales son los "síntomas" que presenta un objeto cuando éste muestra su valor artístico;  sin importar la época en la que haya sido creado. 

 

Para poder apreciar la calidad artística de un objeto,  recomiendo tener en cuenta las siguientes observaciones:

  

1.- El Arte no tiene ni Ética ni Moral.

Por mucho que una obra de arte nos afecte y transgreda nuestros principios,  el arte está libre de aquello que nos pretende someter a diario, como miembros de una sociedad: la moral.  Esto -sin embargo- no quiere decir que el artista, en el momento de plasmar su obra,  esté por encima de las leyes y las normas que rigen la sociedad en la que el artista se desempeña.  Está en el libre albedrío del artista el optar por seguir con su arte y enfrentar las consecuencias que la sociedad le imponga.  La historia muestra distintos casos de personajes confrontando aquel dilema.  Muchos de ellos son recordador ahora con admiración por su audacia;  y muchos más fueron olvidados en la noche de los tiempos,  catalogados como dementes o desorientados.

Un ejemplo de esta trasgresión lo podemos ver en el "Piss Christ" de Andrés Serrano.  Este fotógrafo americano, de ascendencia hondureña,  subió a la palestra de los medios cuando expuso la foto de un crucifijo matizado por un borroso filtro, hecho con un recipiente lleno de orina,  en donde fue colocado el crucifijo, previa la toma de la foto.

El escándalo no se hizo esperar.  Muchos de los representantes de las religiones más importantes de los Estados Unidos clamaron indignados por la obra de Serrano. Sorprendentemente,  quien contrapuso la balanza a favor del artista fue Wendy Becket,  una monja católica, especializada en crítica de arte.  Según Becket,  el "Piss Christ" es una manifestación de lo que la humanidad le ha hecho es su espiritualidad.

Ahora, ¿por qué no puede someterse a todas las obras del arte a una suerte de "código moral universal"? Para responder tal pregunta conviene que reformulemos la interrogante de manera más maliciosa y menos ingenua:  ¿por qué debería someterse el arte someterse a una suerte de "código moral universal"?  No olvidemos que -tal como se ha dicho con anterioridad-  el arte es un reflejo del espacio y tiempo que originó al artista, como creador y como miembro de una colectividad que se expresa a través de su obra.  Hasta ahora, no ha existido cultura alguna que estuviera libre de actos en contra de la moral.  EL arte que se contrapone los criterios éticos de una civilización lo hará por una de dos razones:  o para denunciar la pérdida de valores; o para cuestionar la rigidez con la que la colectividad pretende regular la vida de los seres humanos.

Dicho de manera más breve,  el arte es un reflejo de las virtudes y defectos de la sociedad.

Vale la pena recordar lo que Oscar Wilde dije al respecto:

"La Rebeldía es, ante los ojos de todo aquel que haya leído algo de historia, la virtud original de la humanidad".

 

2.- El Buen Arte trasciende a través del Tiempo.

puente_vangogh

Esta premisa es quizás la mejor manera de medir la trascendencia de una obra de arte.  Toda obra que haya sido realiza,  pero que vaya desapareciendo del consciente colectivo a medida que pasan los años,  no cuenta con el factor humano necesario para prevalecer en el bagaje cultural de la humanidad.  si contamos aún con muchas de las obras de arte previas al s.XIX dentro de nuestros museos, es porque dichos cuadros y esculturas tienen aún algo que decirnos;  algo vinculado con nuestra naturaleza humana inspirado por circunstancias del pasado y vigentes para nuestra condición presente.  El que ahora tengamos un énfasis diferente en el momento de generar una obra de arte, no significa que hayamos perdido la capacidad de nutrirnos espiritualmente de aquellas obras que no han sido hechas con nuestras prioridades.

Ocurre -sin embargo- algo tan interesante como curioso en el mundo del arte actual.  Siendo el código una innovación por parte del artista,  el significado de su obra no es legible según normas definidas por ninguna academia.  Por lo tanto,  el significado de la obra es el resultado de la corriente interpretativa que más adeptos gana con el paso del tiempo.  Esto produce algo muy particular:  las obras de arte empiezan a tener una suerte de "significado mítico";  es decir, su significado depende más de las masas "consumidoras de arte" y de lo que ella quieren ver en ella. Las intenciones significativas del artista se pueden quedar varadas a un lado del camino.

warhol sopa campbells

Un buen ejemplo de ello es el cuadro pintado por Andy warhol, la famosa lata de sopa Campbell's. Un objeto sacado de la cotidianeidad del autor y pintado por esas mismas razones, se vio convertido súbitamente en una expresión de protesta en contra del consumismo de que ha sido vícitma el arte y el propio`público consumidor,  transformado en consumista.  Nada más lejos de las intenciones de Warhol.

 

3.- A la Obra de Arte se la Debe Entender en su Espacio y su Tiempo.

 

lake shore drive towers

Pongamos como ejemplo uno de los clásicos de la arquitectura del siglo XX: las torres de Lake Shore Drive, en Chicago, proyectadas por el maestro de la Bauhaus Mies van der Rohe. A los estudiantes de arquitectura de la actualidad les cuesta entender el valor arquitectónico de estas torres,  simplemente porque ellos han nacido en una época en la que los "curtain wall" son el pan nuestro de cada día.  La mayoría de las fachadas de vidrio que se ponen actualmente en nuestras ciudades son un facilismo;  la técnica que usan muchos arquitectos y propietarios de los inmuebles para no tener que pensar algo más para sus fachadas.  Por tal razón,  les es difícil comprender la afanosa búsqueda de la diafanidad de comienzos del siglo pasado;  cuando una pared totalmente transparente era simplemente una quimera.  Por ello procuro en mis clases de arquitectura hablar del edifico en cuestión y de la circunstancia que lo motivó y lo materializó tal como lo conocemos actualmente.

1 comentario:

Federico García Barba dijo...

El problema de las actitudes artísticas en nuestros días es que no encajan bien en la ideología mercantilista que preside las relaciones sociales.
Por eso, los verdaderos artistas actuales son pobres y la poesía es la expresión máxima de este universo irreductible al dinero

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