miércoles, abril 11, 2007

Dejando los ideales políticos a un lado, admitamos que es un trabajo admirable.




No deja de sorprender, cómo el verdadero dinosaurio de la arquitectura sudamericana, Oscar Niemeyer, sigue diseñando proyectos, aún a sus 99 años de edad. Simplemente, da envidia.


Mientras el gran Richard Rogers ya delegó su estudio de arquitectura sus dos pupilos más consentidos; y mientras Lord Norman Foster programa la venta de su oficina (la más importante del mundo), Niemeyer se dedicó a igagurar un museo en Curitiba y a diseñar un monumento a Bolívar, a petición de Hugo Chávez.

Si bien no simpatizo con la figura de Chávez, y como guayaco que soy no poseo una admiración total por Simón Bolívar, debo confesar que el proyecto me gusta. Tiene todas las cualidades de un poryecto Niemeyer. Sencillo, puro, audaz. Ojalá el querido viejo aguante hasta su ignauguración.

1 comentario:

beto dijo...

si buenisimo tuve la oportunidad de ver el documental en el festival de cine y es un tipo de mi manera de ser admirable pues es muy generoso, sencillo pero con presencia ademas le valen muchas cosas y no se complica la vida por pendejadas pues como el dice la vida es un soplo y hay que aprovecharla al maximo.

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