viernes, noviembre 10, 2006

Saliendo del Hueco



AL igual que a mi amigo Jota, a mí también me agarró la depre "post-electorial". En lo personal, me decepcionaron los dos candidatos que pasaron a segunda vuelta. Me decpecionó también la forma arrogante en que se manejó el candidato de mi preferencia, León Roldós. Los votos se pelean en la campaña, visitando a la gente y explicándoles los planes de gobierno y las formas de remediar las ineficiencias actuales; no visitando a los gobiernos del primer mundo para decirles cómo vamos a pagar la deuda externa o pidiendo respeto para nuestros migrantes. Dicho en otras palabras, los candidatos deben hacer campaña, los presidentes son los que gobiernan.



El tiempo ha pasado y me animo a escribir al respecto. Creo que hay que dejar claras las lecciones que dejó la primera vuelta electoral, las cuales son varias y duras de entender para las mayorías.



No hace falta explicar por qué entraron Noboa y Correa a la segunda vuelta. Uno lleva en campaña ocho años. El otro, es la novelería del momento; es el producto recién expuesto en las vitrinas del marketing político. Definitvamente, la novelería nos puede a todos; tanto a quienes optan por el producto recién sacado a la venta en el super-mercado electoral, como los que se mueren de ganas de que les regalen algo.



Mi gran sorpresa ha sido Sociedad Patriótica.



Pasar de ser un partido novato a tener más de 20 diputados en el congreso... ¡wow! ¿Qué diablos pasó?



La respuesta es una simple sumatoria de eventos coincidentes en su espacio y su tiempo. Primero, lo que hemos dicho antes: el gobierno de Lucio se vende maravillosamente bien ante las masas. Es el único gobierno que bajó el precio de la luz y del agua, no hubo paquetazo, dió subsidiaos al úrea, además de una serie créditos para los agricultores.



En las áreas rurales no les interesa un comino lo de la pichi corte; Para ellos eso es un pito por el cual se rasgan las ropas en Quito y en Guayaquil. Lo demás no interesa.



A las razones expuestas, yo sumo uno más: esa fábrica de ignorancia que se ha enquistado en la educación pública, llamada MPD. Desde los años ochentas, el MPD se ha dedicado a atrofiar la calidad educativa de nuestros bachilleres; quizás con la consigna de generar una masa reaccionaia que simpatice con sus ideas políticas. Si fue así, el tiro les salió por la culata. Para ser comunista, se debe ser un individuo culturalmente preparado, al menos de manera básica pero coherente, nivel de educación que no alcanzamos ahora en las partes olvidadas de nuestro país. El producto de la educación ecuatoriana no está interesado en ideales, sino en ofertas y en la identidad básica. Eso ofrece Sociedad patriótica: ofertas (y de paso medio cumplidas) e identidad ("si alguien va a robar en el gobierno, que al menos sea de los míos"). Dicho de otra forma, el MPD ha sembrado para que la SP coseche. Irónico.



Mientras tanto, al otro lado del continente, en Chile, los estudiantes protestan y exigen que se mejore su sistema educativo; el mejor de Sudamérica. Esas son cosas que demuestran cuán largo es nuestro camino por recorrer.


Otro dato revelador es contraste que se ha manifestado mucho más fuerte entre el ecuador urbano vs. el ecuador rural; un sisma que se pronuncia más aún que las diferencias entre costa y sierra. Por lo que capto de los comentarios de los "analistas políticos" (casi tan desagradables y obtusos como los cronistas de fútbol), estamos posiblemente condenados a vivir la misma tragedia sísifica de siempre: un gobierno que es elegido democráticamente, tumbado por el congreso, pa que el período presidencial lo termine un vice-presidente mediocre (aunque ser más mediocre que Palacio, ¡difícil!) Personajes cómo César Montúfar ya dicen que "hay que hacer reformas políticas, porque en el sistema actual está tan caduco que permite que se eliga a representantes del PRIAN o de Sociedad Patriótica". Una vez más, Quito no oye el clamor de un país desesperado por respuestas inmediatas. Un país tan desesperado, que le importa un comino que roben o rompan la constitución, siempre y cuando pongan una guardería en su comunidad, o arreglen un puente. Y ante esto, Guayaquil no quiere oír nada que esté fuera de su límite provincial. El resto de país depende de la chulquería política, precisamente, porque Quito y Guayaquil no ofrecen soluciones NACIONALES; siendo ellas precisamente las ciudades con mayor capacidad de hacerlo.


¿Qué hacer entonces? Primero, activar la acción política con propuestas serias. Sin embargo, estas propuestas tendrán que sazonarse durante un tiempo con un poco de circo, porque el público electoral ya se acostumbró a este tipo de meriendas. Esa es la manera más seria y efectiva para que un grupo políticamente maduro, y con capacidad de ver al país más allá de su límite cantonal, llegue al poder. En ese momento podremos aspirar a que se inice un proceso largo, pero necesario: borrar la ignorancia sembrada hace años, educando a los del presente y a los del mañana. De lo contrario, sí nos convertiremos en las próximas primeras vueltas en un latifundio caudillista, sin importar que sea de diestra o de siniestra. Yo, por mi parte, prefiero poner mi grano de arena para que eso no pase. Salgo de mi depre "post-electoral" porque no quiero vivir en tal latifundio. Quiero seguir en mi país.


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