jueves, septiembre 14, 2006

¿"Quién es" Sudamérica? (análisis psicológico de un continente)



En una amena charla que tuve ayer, mi contraparte y yo nos pusimos la difícil misión de definir la personalidad de la cultura sudaca. Una difícil misión, si me lo preguntan. Después de todo, más de 600 de millones de habitantes han tratado de responder dicha incógnita, por más de 500 años.

Si bien no descubrimos la piedra filosofal que nos habíamos planteado (tal como sabíamos que sucedería desde el principio), logramos trazar a groso modo que Latinoamérica -la cultura sudamericana, para ser más exactos- es como un individuo con amnesia parcial; quien logra apenas reconocer en sí mismo algunos de los rasgos que heredó de su madre y otros de su padre. Pero, cuando se trata de enfrentar los vacíos existentes en su personalidad, en lugar de investigar de buena fuente sobre sus orígenes, opta por la salida fácil, y se disfraza. He ahí un buen resumen de nuestra conducta cultural continental.

Otra metáfora digna de la mencionada charla era aquella, según la cual el mestizaje cultural es como una serie de ingredientes metidos en una olla. La fusión cultural se dio mejor en aquellos lugares donde hubo más intensidad en el conflicto cultural; más fuego, por así decirlo. México es el fondo de la olla, donde mejor se dieron las fusiones. Argentina es lo que se cocinó en la boca de la olla. Todos los matices de fusión del cotinente se encuentran entre los mencionados polos.

Hugo Segawa, en la introducción de su libro "Arquitectura Latinoamricana Contemporánea", nos dice lo siguiente sobre nuestra porpia percepción :"Tenemos una imagen difusa, arbitraria, incompleta, como si [Latinoaméric] fuera un rompecabezas sin solución. Es preciso reinventar América Latina". Le tengo mucho miedo al significado que tenga el verbo "reinventar" en la anterior frase. Ojalá que no sea una excusa para crear un "Frankestien" cultural en nuestras tierras. Lo que debemos hacer es poco a poco "redescubrirnos", en logar de "reinventarnos"; mirarnos al espejo y decirnos -sin complejos ni tapujos- "¡Ah! Entonces, ese soy yo".

Cuando aceptemos que no somos todos del mismo color, que no todos hablamos con el mismo acento, estaremos por el buen camino. Hay que dejar el aire de víctimas y guardar el discurso de hijos de una violación. Somos el producto de una fusión impuesta, le guste a la gente o no. De ahí surgimos, de ahí germinamos. Y más allá de cualquier interpretación del pasado, hoy "somos".

Como arquitecto y devoto seguidor del arte, encuentro que el arte -en general- es la manera en que el contintente sudaca hace su catársis para redescubrise e interpretarse. Si es así, opino que deberíamos evolucionar bien.

2 comentarios:

Jaime Izurieta Varea dijo...

¿Ya terminamos de germinar? y ¿en qué nivel de la olla quedamos los ecuatorianos?
Yo creo que aún no terminamos de germinar. Aún somos noveleros como nenitos (ver elecciones en México, 32% para AMLO, en Colombia 30% para un ex guerrillero, en Bolivia 52% para un cultivador de coca, en Perú 45% para un indigenazi, en Venezuela instalado el gorila de Chávez, en Nicaragua yendo por buen camino para volver los sandinistas y en el Ecuador el carajito del Subcomandante Rafael), aún queremos conseguir las cosas con rabietas y aún nos convencen fácilmente.
Ahora, con respecto al arte, yo te recomendaría que leyeras el artículo de Roberto Aguilar en Vanguardia de hace un par de semanas. El hombre criticaba eso de "talento nacional" y lo distantes que están las propuestas y las manifestaciones artísticas en el Ecuador del nivel internacional. Decía que talento es talento, así sea nacional o de donde sea, pero que con esa consigna de apoyar el "talento nacional" estamos apoyando una bazofia cultural que se nos ha hecho norma. El génesis de nuestra crisis cultural es justamente la permisividad y creo que desde ahí se debe analizar tu idea: El arte como manifestación estética y conceptual de la cultura, en el caso del Ecuador, está en pañales y lo único que nos ayudará a dejarlos es una crítica constructiva y un arduo trabajo para eliminar los problemas que, de hecho, solo los podremos ver con una adecuada crítica.

Dunn dijo...

Estimado Jota.-

El post hace una referencia continental respecto al arte y la cultura. El mismo tema, a escala nacional, requeriría una tesis de postgrado y una sala de emergencias. Dentro de la metáfora de la olla, opino que estamos en la mitad, metidos dentro de una burbuja maldita, donde los artistas y críticos se reunen para decirse mutuamente, cuán geandiosos son.

Opino que el Ecuador -al igual que el resto del continente- ya germinó. EL problema a evitar es crecer torcidos; o evitar seguir creciendo de esa forma.

El que nos convirtamos en un ceibo o en un bonsai, depende mucho del rigor y la disciplina que nos impongamos.

Saludos cordiales, viejo amigo y compañero de ramas.

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