jueves, julio 20, 2006

Las Cosas que Cambiaría de Mi Amada Guayami

Hace ya algunos domingos atrás, recuerdo haber leído un artículo escrito por Emilio Palacio, en el cual el autor detallaba las cosas que él cambiría de nuestra ciudad. Palacio Hacía referencia a servicios públicos y organizaciones que -en gran manera- son las causantes de nuestra inseguridad e incomodidad diaria. El artículo, aparte de ser insperador en su inconformismo, me ha incitado a escribir este "TOP 10", titulado : "Cosas Arquitectónicas que Cambiaría de mi aAmada Guayami". Espero que disfruten la lista a continuación:

1.- La Ausencia de un plan urbano con criterio arquitectónico.- Guayaquil, ha mejorado en su calidad de espacio, y ha mejorado su espacio público. La planificación urbana actual considera volúmenes de población para la distribución de la misma y el abastecimiento de los servicios básicos. Sin embargo, no se siente un diseño de escala urbana en ningún sector de la misma. A mi querida ciudad, si bien ha mejorado sus espacios públicos, le falta aún "espíritu de sitio", por así decirlo. Eso han tratado de darle con la regenración urbana, pero aquel esfurzo, por sí solo, resulta insuficiente.

2.- Espacio Público.- A mi querida Guayami le falta más espacio público. Si bien el Malecón Simón Bolívar (mal llamado Malecón 2000) ha sido hasta ahora el aporte más grande hecho, aún quedan muchos espacios públicos por explorar en la mesa de diseño, más allá de las riberas y las plazas. Calles y avenidas requieren un tratamiento que inspire más "personalidad urbana".

3.- Areas verdes.- La ausencia de vegetación es crítica en la ciudad. Debe considerarse al árbol como un elemento urbano, para que la ciudad sea más que faroles y tachos de basura sobre pisos de porcelanato.

4.- Sombras.- Entiéndalo de una sola y radical vez: ¡¡VIVIMOS EN EL TRÓPICO!! Espacios demasiado abiertos dan calor ; hay que tomar en cuenta vegetación alta y otros elementos de naturaleza arquitectónica que sean generadores del sombra.

5.- Fachadas.- Sería interesante que las fachadas de las casas y edificios de Guayaquil no sean simplemtente un cascarón que protege el interior de la interperie. El entorno urbano de sta ciuda s presta para fachadas pensadas, proyectadas con criterio estético y acondicionando el interior del objeto arquitectónico para que sea menos castigado por el sol y las lluvias.

6.- Los Aires Acondicionados.- Surgen en las fachadas de los edificios como el "acné" de las construcciones. se debería preveer la presencia de las unidades de climatización durante el proceso de diseño de las fachadas. Se debería considerar además a los peatones que caminan en los soportales de los edificios, para que no se vean sometidos a ráfagas de aire caliente mientras caminan por el centro de la ciudad.

7.- La exclusión del río en la vida urbana.- La "ciudad-puerto" ha muerto, y eso ha pasado porque nosotros la hemos dejado morir. Hace tiempo que el río no es partícipe activo en la vida de la ciudad. Inmagínense a Londres, sin las actividades que se realizan sobre el Támesis. Esa es la sensación que guayaquil da. Guayaquil debería recuperar su actividad de puerto hacia el interior del país.

8.- ¡¡LOS TAXIS!! ¡¡No hay ciudad o parroquia rural en este país que tenga taxis más destartalados que Guayaquil!! Propongo una manera muy interesante de retirarlos de circulación: en lugar de ser la C.T.G. la que se encague retirarlos por los incumplimientos de seguridad, que sea el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, y que se encargue de sacar los taxis de las calles y ponerlos en los museos!

9.- El Mirador del Cerro Santa Ana.- Debo admitirlo: no me gusta. El punto geográfico donde más se aprecia la magnificencia de la ciudad me parece un remate de torta de bodas. La gran oportunidad de llevar a cabo algo coherente con la época, se perdió en ese lugar.

10.- TRANZAS. Lo siento. Simplemente, los encuentro detestables; a ellos y a su música. No se trata de algo arquitectónico; pero igual, no los quiero aquí. Ojalá sigan sindo felices en México D.F. o en Miami.

Creo que con esos cambios, la ciudad mejoraría muchísimo. Pero, por encima de ello, lo importantesería cambiar esa perspectiva tonta, según la cual debemos medir nuestro desarrollo urbano con ciudades fantoches como Miami. Sería bueno si empezamos a ser simplemente Guayaquil.

¡Hasta pronto!
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