martes, marzo 01, 2005

LA ERA DE LA INFORMACION HA MUERTO

Este artículo lo he tenido en la cabeza desde hace meses, pero mientras más pienso en desarrollarlo, más me convenzo de no estar diciendo nada nuevo. Aún así, siento que es necesario dejar en claro ciertas ideas, que para muchos aún están oscuras. Por esa razón lo escribo (además de que soy testarudo).

Recuerdo cuando la primera vez que ví CNN. Era el MTV de las noticias a mediados de los años ochentas. Tenía algo de espíritu de cambio en su naturaleza original, pues se basaba en el siguiente concepto: mientras más temprano me divulguen las noticias en relación al momento en que se dieron los acontecimientos, más fieles a la verdad serían los reportajes; o al menos ese era el objetivo por alcanzar. Dentro de esa época, CNN vivió su cúspide de éxito entre dos eventos que ahora son históricos: la caída del muro de Berlín (recuerdo aún como nos hicieron en el colegio Alemán perder clases para ver CNN en la biblioteca, mientras los profesores alemanes reían, lloraban, se cogían de las manos y chupaban a escondidas en el salón de profesores) y la primera Guerra del Golfo, la que se consideraba como la primera guerra transmitida en vivo y en directo por televisión.

Desde ese entonces comenzo a reforsarse esta sensación de vivir en la "Era de la Información". Simultáneamente, la siguiente década vió cómo los líderes del planeta se desenvolvían respetando los parámetros que les impuso la rapidez del flujo informativo sobre su desenvolvimiento político. Lancemos al ruedo un ejemplo: durante los años noventas, no ví a alguien como Bill Clinton ir más alla de ambigüedades tontas en sus declaraciones. Lo más tangiverzado que podemos encontrar en sus declaraciones fueron cometarios como "si fumé, pero no inhalé", o "no creo que el sexo oral pueda ser considerado una relación sexual, su Señoría" y el anterior "Tranquila, Mónica, que nadie se enterará de lo nuestro".

Con mucha pena veo ahora muchas señales que me hacen creer que empezamos el nuevo milenio encaminados a una Segunda Edad Media: Las diferencias críticas entre las civilizaciones ya no son ideológias, sino religiosas, nuevamente. Nos estamos conviertiendo en una especie mediocre. Ya no nos interesa en explotar al máximo nuestras capacidades. En lugar de desarrollar un avión supersónónico más económico, nos conformamos con aviones subsónicos de mayor capacidad; y asi, el Concorde se convierte en un fósil de mayores logros y alcances que las aeronaves que actualemente cruzan los cielos del mundo. Los mismos medios que antes nos transmitían las noticias, y que nos garantizaban su autenticidad, son los que ahora se prestan para la propagación de mentiras, con la intensión de "hipnotizarnos" y hacernos creer toda la basura que transmiten; muchas veces, de manera totalmente ajena a la verdad. En este último caso, CNN es -en mi opinión- el ejemplo perfecto de un cambio de comportamiento de 180 grados. La misma cadena que antes informaba de manera imparcial -aunque parca- en la Primera guerra del Golfo, se parcializó de manera extrema y falsa en la segunda. Recuerdo que a inicios de 1990, los reporteros como David Arnett contaban las babosadas que hacían los gringos recien llegados al desierto, como ir con suelas de metal en las botas (razón por la que se cocinaban los pies al caminar en dunas de arena a 48 grados centígrados) o cómo los aviones caza británicos disparaban a sus propios tanques. Ahora, CNN se esfuerza por imitar a las nuevas cadenas amrillistas y de ultra derecha, como FOX NEWS, que no tienen el alma vendida a Bush hijo por el simple hecho que en ese tipo de organizaciones está prohibido tener alma. Las fotos a Abu Graib y los maltratos de los prisioneros en Guantánamo no son revelaciones de CNN. La cadena noticiosa de Warner sólo hace eco de ello cuando el New York Times abre la boca primero.

Hemos regresado entonces a la acción de prensa de los años treinta y cuarenta. La verdad no es más una garantía en las palabras de los poderosos. Ahora, las declaraciones de los poderosos -a causa de su poder- deben ser consideradas como verdad por aquellos que escuchan. Las masas de hoy sólo siguen en fila como vacas al matadero. Los cuestionamientos se hacen ahora sólo en las reuniones bohemias, y se limitan a amenizar las conversaciones mientras uno se toma un café con los amigos. No hay ganas de mejorar las cosas. No hay la noción de que sólo uno puede empezar por mejorar las cosas que uno cree que están mal. Y esto ha pasado por culpa nuestra; porque nos estamos dejar embadurnar por la prosudez de aceptar todo mascado por las cadenas televisivas del cable. Voluntariamente hemos metido nuestras cabezas en los corrales mentales del menor esfuerzo.

Aun así mantengo algo de optimismo. Tanto sedentarismo termina por producir reaccionarios. En los sesentas y setentas pasó lo mismo. De entre la multitud saldrán pronto personas que terminan empalagadas de la "noticia chatarra" de CNN, FOX NEWS, MSNBC y demás cosas semejantes. Tarde o temprano volverá el día en disfrute como antes de los noticieros, y que éstos se parezcan más a los libros que al internet.

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