Les dejo mi más reciente publicación en el diario El Universo, donde propongo interpretar a la casa como la unidad espacial de la justicia. Espero sus comentarios.
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Les dejo mi más reciente publicación en el diario El Universo, donde propongo interpretar a la casa como la unidad espacial de la justicia. Espero sus comentarios.
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Muy a pesar de la redundancia que ello implica, dejo a consideración de ustedes mi reseña sobre aquel ensayo de arquitectura guayaquileña que publicara Don José de la Cuadra en 1933.
Este artículo se publicó en el suplemento “Edificar” del diario “El Universo”, el viernes 27 de abril.
(Haga click en el gráfico de arriba).
Comparto con ustedes, mi artículo publicado el pasado sábado 14 de abril, en la columna de opinión del diario “El Universo”:
Finalmente, cumplo con cerrar el ciclo de “Maccaferri: El Primer Moderno”, compartiendo con ustedes los cinco cortos que hicimos para la exhibición que hiciéramos Florencio Compte, Ricardo Bohórquez y un servidor; sobre la vida y obra del arquitecto italiano que sembró la arquitectura y el Modernismo en Guayaquil.
La muestra en el Museo Municipal fue un evento a reventar. Gracias a todos!
Espero que disfruten de estos cortometrajes documentales.
Maccaferri: El Primer Moderno. Cap #2: "La Gran Obra". from John Dunn on Vimeo.
Maccaferri: El Primer Moderno. Cap #3: "Diamantes de Hormigón". from John Dunn on Vimeo.
Maccaferri: El Primer Moderno. Cap#4: "La Primera Moderna". from John Dunn on Vimeo.
Maccaferri: El Primer Moderno. Cap #5: "Temblor y Caída" (un Gran Dolor). from John Dunn on Vimeo.
Reflexionemos.
La Arquitectura, en su calidad de Arte, es una manifestación de nuestra identidad; una expresión de lo que somos en un lugar y un tiempo determinados. Si es así, no es ninguna locura el afirmar que nuestra cultura se ve además reflejada en la forma en que usamos nuestras construcciones y edificios.
La arquitectura es el medio que suele usarse para generar espacios “emblemáticos”, por así decirlo. El Estado y sus instituciones suelen apoyarse en la gestión arquitectónica para resaltar en el espacio público su carácter institucional. Lo mismo hacen las grandes corporaciones privadas; el mismo gesto, con la misma intención.
Qué decir entonces, de un pueblo que no da semejante trato a sus instituciones publicas? Salvo, el Palacio de Carondelet, el edifico de la Asamblea Nacional y uno que otro edificio municipal ajeno a la capital, nuestras organizaciones publicas se instalan en espacios que no fueron originalmente creados para ellas, sino para los dinosaurios extintos de la banca derrochadora de los años noventa.
Cómo leer entonces, que la gran mayoría de los ministerios estén ubicados las sedes vacías de bancos quebrados? Como interpretar el que el organismo encargado de proteger a la niñez haga semejantes gestiones, donde antes era un lote para vender carros? (me refiero a la sede del INFA en Guayaquil, donde antes eran las instalaciones de Toyota SICOCAR).
Y el semejante cuestionamiento funciona también si lo miramos en el sentido contrario: Edificios que antes abarcaban la Bolsa de Valores de Guayaquil o el Citybank, ahora son almacenes de ropa.
... será que acaso somos como el cangrejo ermitaño, que busca LO QUE SEA para hacer su refugio?
Muchos podrán alegar un aprovechamiento de recursos; y puede ser que sea una justificación válida. Pero deberíamos apuntar que tal aprovechamiento sea algo temporal, transitorio, y empezar en algún momento a dibujar con hormigón y metal el rostro del país y la cultura que queremos ser.
No pido milagros. Tampoco pido una Brasilia ecuatoriana. Sólo creo conveniente una gradual proyección de edificios propios para los organismos que son, sirven y representan a todos los ecuatorianos.
Y, por favor! Que aquella gradual generación de nuevos edificios públicos no repita la abominable experiencia del edifico de la Asamblea Constituyente de Montecristi! La Arquitectura Nacional no adquiere tal denominación por inspirarse en una cerámica o en un poncho! Un galpón no es arquitectura; peor una asamblea!
A continuación, una muestra de nuestro primer proyecto en construcción, de lo que va del 2010.
Se trata de un proyecto de escala humilde, sin mayor pretensión. La vivienda está destinada a dos señoras, ya en edad avanzada. Por ello se definió desde el principio que el proyecto debía plantearse en una sola planta.
El terreno destinado para el proyecto era el patio posterior de una vivienda mas grande. En su calidad de jardín, el sitio contaba con algunos árboles plantados en el sitio. Se nos pide que no talemos ninguno. El proyecto debe adaptarse a la presencia de los mismos. Nos llaman la atención dos árboles; uno de mango y otro de fruta china. Su ubicación en el terreno resulta conflictiva, pero a la vez pueden ser aprovechados para enriquecer la calidad paisajística del mismo.
Un factor interesante en este proyecto es el tiempo. A diferencia de otros casos, esta casa esta diseñada considerando su transición entre sus primeros usuarios y sus usuarios posteriores. Existe una brecha generacional considerable entre ambos. Por ello, se debe tener en cuenta las necesidades y criterios de ambas generaciones y lograr una convivencia cordial entre ambas, bajo el mismo techo.
La solución es simple, y sin recurrir a maniobras retoricas o demasiado elaboradas. Los dos árboles mencionados anteriormente se usan para determinar la ubicación de dos patios: uno en calidad de patio interior, vinculado con el árbol de mango; y el otro patio –vinculado con el árbol de fruta china- queda designado como un patio estilo japonés, de menor tamaño, pero no por ello menor en importancia.
El patio interior principal sirve como elemento integrador del proyecto. A excepción de la cocina, todos las demás áreas quedan vinculados a este espacio central. De esa forma, se enriquece el paisaje de los interiores y se provee de iluminación natural a toda la casa.
Por su parte, el patio japonés se usa para enriquecer la vista que se tiene desde la cocina y –en menor grado- a la habitación secundaria. El hecho que la cocina cuente con un patio semi-exclusivo resalta su importancia, dentro de un proyecto que esta pensado para dos señoras de la tercera edad. Para nuestras abuelas, la cocina es mas que un espacio para cocinar. El acto de cocinar –especialmente el acto de cocinar para toda la familia- tiene en ellas un carácter ritual. La cocina debe tener por ende tal valoración. Entre su vínculo con el patio japonés y su dimensionamiento se logra que la cocina revalore su significado, dentro del proyecto y dentro de la familia.
Desde la fachada frontal la composición volumétrica resalta la jerarquía de los espacios contenidos. La sala -el espacio principal del proyecto- se encuentra dentro del volumen mas sobresaliente. Se trata de un cubo perfectamente definido, que se abre totalmente en su cara posterior, para integrarse al patio central; mediante una terraza tipo “deck”, que juega el papel de elemento de transición. La cara frontal de la sala se mantiene discretamente cerrada, con pocas aperturas, a fin de evitar el ingreso del ruido del tráfico vehicular existente en el lugar. Un pequeño balcón se ubica entre la sala y el jardín frontal. En lugar de baranda se ha proyectado colocar una jardinera hundida, donde pueden sembrarse las rosas favoritas de la dueña de casa.
En este proyecto, los materiales corroboran lo expresado por la geometría. Originalmente, se ha había considerado al hormigón como el material idóneo para marcar la relevancia de la sala. Sin embargo, por razones presupuestarias, nunca ajenas al mundo de la construcción, se optó por descartar aquella alternativa, y remplazarla por la piedra.
En definitiva, se trata de un proyecto humilde, pero preciso a la vez. Una casa para nada pretenciosa, pero bella; llena de escenarios propensos a quedarse en la memoria de quien la recorra. Una pequeña capsula atemporal, ajena al ajetreo que la rodea; donde crecer y envejecer pueda ser algo que se haga de manera tranquila y pacifica.
El “Top 5” de edificios guayaquileños mejor logrados.
Perdidos en este océano de hormigón y fealdad que ha inundado nuestra ciudad desde el siglo pasado, podemos dar esporádicamente con obras arquitectónicas que nos refresquen levemente el alma. A continuación, comparto mi selección con ustedes.
5.- La Terminal Aeroportuaria “José Joaquín de Olmedo”.
Modernismo tropical simpático. Se gana su presencia en esta lista por su exterior, que conjuga dos elementos de forma refrescante. La vegetación y la piedra “Mármol Habano Guayaquil”.
Tiene algunas falencias en su distribución interior. Se siente muy “galpón” por dentro, y hay que recorrer grandes distancias para encontrar un baño o un bote de basura. Esta falencia lo convierte en un “bitchy building”; es decir, coqueto por fuera y vacío por dentro.
4.- El Edificio “El Universo”.
Quizás se trate del edificio con el que Guayaquil pretendió decirle “adiós” a los clasicismos. Sobrio, ordenado. Sigue los parámetros clásicos al pie de la letra. Debo confesar que me es difícil hablar sobre este edificio de manera objetiva, pues tengo un vínculo personal con él. Viví mis primeros años de infancia frente a él, en el edificio “Propiedades”; y no había nada que yo disfrutara más que asomarme al balcón y escudriñar visualmente sobre sus formas. Aparte de eso, en aquella época estaba repleto de nidos de golondrinas; y el verlas volar alrededor de los capiteles era un espectáculo.
Además de su sobriedad arquitectónica, considero que el edifico del diario “El Universo” es un vivo reflejo de las instituciones en la ciudad y su necesaria capacidad de adaptarse a los cambios y a las circunstancias. Construido originalmente como el Templo Masónico de la ciudad, fue entregado al banco acreedor de la hipoteca, e inmediatamente fue comprado por sus actuales propietarios. Hasta hace un par de décadas, en su interior se encontraban las oficinas del diario y las máquinas impresoras. Actualmente, abarca las oficinas de la fundación “El Universo”.
3.- El Palacio Municipal.
El edificio emblemático de la ciudad. Obra del italiano Francesco Maccaferri. Punto cumbre de la expresión neoclásica de la ciudad. En él se incorporan de manera conjunta los nuevos materiales de la época. El hormigón, el vidrio y el metal se conjugan con las formas y ordenes de la arquitectura republicana, para manifestar la transición de épocas en la que fue construido.
Pocas cosas quedan por decir sobre esta edificación, la cual puede tranquilamente ostentar títulos como el edificio más estudiado y más publicado de la ciudad.
2.- El Edificio del banco Central.
Joya arquitectónica del modernismo guayaquileño, proyectada por el arquitecto Guillermo Cubillo Renella. Moderno, poseedor de una geometría pura, estilizado en su forma y resalta por la elegancia de sus materiales. A diferencia de la gran mayoría de edificios del centro guayaquileño, Se retira de sus linderos, ofreciendo espacio más espacio público a la ciudad y alivianando la carga visual del paisaje. Su pórtico volado sin columnas le da una sensación de ligereza. Es como si el edificio flotara.
Además de todo esto, este edificio tiene un “look” impresionante de noche, con un juego de iluminación tan sencillo, pero al mismo tiempo, tan elegante.
Sin lugar a dudas, su presencia junto a la plaza San Francisco colaboran en la calidad del espacio público del lugar.
1.- El Centro de Convenciones del Parque Rodolfo Baquerizo.
El éxito de un edificio se puede medir en dos ámbitos. El primero –que casi siempre es el único que se toma en cuenta- es la eficiencia y el confort con el que permite que se desarrollen en su interior las actividades para la que fue construido. El otro ámbito es su relación con el entorno; es decir si el sitio se ha visto mejorado o empeorado con la presencia de aquella construcción.
Es por eso que le doy el primer lugar al Centro de Convenciones del parque Rodolfo Baquerizo. Antes de su construcción, aquel parque era un espacio poco transitado, esquivado por los transeúntes. Este edificio se acopla bien al sitio. Apenas se apoya sobre la plaza, dejando gran parte de su nivel inferior en en planta libre. Adicionalmente, es el único edificio que cumple con algo fundamental para Mejorar el espacio público en Guayaquil: GENERA SOMBRAS. Si este centro de convenciones no contara con su impresionante pórtico de quiebra-soles, la gente no se sentara en las bancas ubicadas a su alrededor. De igual manera, no se usaría el teatro al aire libre que tiene a un costado suyo. Para terminar los halagos, debo recalcar la forma efectiva en la que se integra con el Malecón del Salado; convirtiéndose así en el espacio pública que tanta falta le hacía a los estudiantes de la Universidad de Guayaquil.
Este edificio me hace reflexionar sobre las falencias del espacio público de Guayaquil. Falencias que el Municipio podría suplir fácilmente, mediante las reformas de ciertas normas. Se debería retomar la exigencia de los pórticos en las construcciones nuevas de la ciudad, no solamente en el centro. El beneficio de caminar amparados por la sombra de las casas es invalorable.
Y ya que tocamos el tema de las sombras, ya es hora que pongamos un alto a tanta palmera! Que vuelvan las acacias, los sauces, los cauchos, los ficus y los ceibos a brindar sombra a las calles de la ciudad. No puedo creer que hayan personas que se autoproclamen “técnicos”, y que cambien a aquellos arboles hermosos y centenarios, para reemplazarlos por palmeras; con la estúpida intensión de proteger el hormigón.
Esta estatua hiperrealista del escultor autraliano
Ron Mueck expresa mucho mi depresiónpost-electoral.
No creo ser el único que quedó desilusionado con los resultados de las pasadas elecciones. Muchos son los temas a reflexionar después de esta "jornada cívica". Comparto mis divagaciones a continuación:
Primero, mi desilusión como partidario de León Roldós. Lo primero que debo decir como fan de la RED es "¡TE ODIO, GILMAR!", pues he ahí la principal fuga de votos, en mi opinión. La segunda razón para la fuga aquellos votos que Roldós daba por garantizados es la propia campaña del mismo León Roldós. Reconozco en el Dr. León Roldós a un gran estadista; como alguien capacitado para gobernar y como alguien que inspira la confianza necesaria para lograr consensos incluso los bandos más irracionales del país. Pero se dió por triunfador mucho antes de tiempo. "Se sobró" y se desconectó de la campaña. Se dedicó a llegar a supuestos acuerdos económicos con los gobiernos de otros países, cuando aún no había ganado la primera vuelta. El capitán en el puente se hizo de oídos sordos, y se enteró que galera se hundía sólo cuando el agua comenzó a entrar por debajo de su puerta. No me convence tampoco la hermandad existente entre los directores de campaña de la RED y de Movimiento País.
Como segundo punto, reflexiono sobre la oportunidad que ha perdido el país de ser gobernado por una persona seria, capaz de gobernar y honesta. El circo triunfó de nuevo. Las camisetas regaladas en los meetings, los correazos, los cantantes, las sillas de ruedas y las plegarias han vencido. La verdadera política ha sido derrotada una vez más. El voto no es ya una opinión cívica, sino un producto de consumo. Se escoge por quién votar como se escoge beber una coca-cola.
El tercer punto de reflexión es : ¡Qué tan dramática es la diferencia entre la realidad urbana y la realidad rural de nuestro país! Noboa gana en toda la costa, menos El Oro y además, ana en Carchi. Correa gana en EL Oro, Loja, Azuay Pichincha e Imbabura; es decir en provincias predominantemente urbanizadas. Pero, ¿en la provincias predominantemente rurales? ¡Triunfó Gilmar! ¡Gilmar Gutierrez! ¿¡Qué carajo pasó!?
Gutierrez triunfa en todas las provincias orientales, en la sierra central y en la provincia de Los Ríos. ¿Será acaso que esos sectores del país viven una realidad diferente y paralela a la nuestra? Es muy probable. Se trata de las provincias con los peores servicios básicos. Además, la presidencia de Lucio se puede vender muy bien. No es la primera vez que lo digo, pero, noten como, con un poco de sazón, queda el cuadro del dictócrata ante aquellos que no profundizan demasiado ante los dilemas políticos que vivimos. Veamos: en números fríos, Lucio no puso paquetazo y es -hasta ahora- el único presidente que bajó el precio de la luz y del agua. Las masas no comprenden el relajo hecho por la "pichi-corte". Y respecto a la corrupción, la opinión popular es "al menos que robe uno de los nuestros".
...sólo así, logro explicarme el triunfal tercer lugar de Sociedad Patriótica.
Mi tercera reflexión es un poco más metafísica y más pesimista: Las tendencias políticas se están volviendo extremistas en el Ecuador. No existen actualmente agrupaciones políticas de centro. Eso significa que estamos perdiendo la capacidad de lograr acuerdos, la voluntad de negociar, la noble actitud de ceder mutuamente ante el beneficio común. La política ecuatoriana depende más de los facotres internacionales que de los nacionales; y no creo que ni Bush ni Chávez sepan más sobre nuestra realidad que nosotros mismos. Una organización de centro debe aparecer ya, antes que asomen las dictaduras de diestras o de siniestras.
Finalmente, me uno a la disyuntiva nacional: "¿Ahora qué?" Escojan: ¿el cáncer o el SIDA? o dicho de manera más realista y tenebrosa: ¿quién será nuestro gobernante? ¿Un personaje poco carismático y poderoso, favorable al "Statu Quo"; o un genio sin experiencia y mucho ego, interesado en experimentar con los vientos caudillistas que soplan nuevamente en el continente?
Personalmente, opto por correr menos riesgos. Ya hemos sido golpeados lo suficiente. De todos modos, gane quien gane el próximo 26 de noviembre, el verdadero triunfador del pasado 15 de octubre ha sido la apatía política, el desgano y la poca credibilidad de quienes dicen gobernarnos mientras parasitan el poco país que nos queda.
Ya perdimos todos.